Mi historia con los libros antiguos
Jamás pude olvidar la primera línea del Quijote…
“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…”
Será que Don Miguel de Cervantes en realidad no quería acordarse, no se acordaba, o pensó que esa estrategia de entrada a su libro era la adecuada… en todo caso si era estrategia le resultó perfecta.
No sé a qué edad leí el Quijote, pero debió ser cuando aún era niña ya que es una de las obras que se han quedado en mi memoria. Él y sus aventuras, su compañero Sancho, las batallas y aquella “historia de amor” con Dulcinea.
Si la comparo con la otra obra de caballería, que también leí cuando niña, El Mio Cid, siento que ésta es más adecuada a mis gustos, aunque de la otra me cuenten que sirvió como insìración para mi nombre. En realidad sería mejor llamarse Dulcinea que Doña Jimena. En cualquier caso no me parezco en nada a las damas de estos caballeros.
A más de 400 años de la primera publicación de Don Quijote de la Mancha en 1605, no se puede dejar de admirar la maestría de su autor, quien a pesar de haber sufrido varias calamidades, fracasos, cárcel; Logró crear una de las más grandes obras de la literatura universal, de la que se han vendido miles, millones de copias, se ha traducido a varios idiomas y de la cual casi todos hemos escuchado hablar.
Ximena Flores Venegas

